HACEDORES DE ENCUENTROS Y DESENCUENTROS: LAS REDES SOCIALES. Para la generación a la que pertenezco, establecer relaciones a través de las redes, es difícil, sin embargo, la realidad social es cambiante y dinámica y nos hace adaptarnos cotidianamente. A diario, se inician, se rompen, se hacen reencuentros propiciados por las redes sociales y por ello cada vez es más frecuente escuchar: “Fulanito y menganita se conocieron a través de internet y ahora han iniciado un noviazgo”; pero el otro lado de la moneda es ¿cuántos matrimonios, noviazgos y relaciones se han roto por información que “cuelga” de la red? Más allá, si las relaciones se llegan a romper existe la posibilidad real y material de seguir enterándose de la vida presente y futura del que faltó a la fidelidad y así la herida puede sanar rápido o lento, dependiendo de lo que se vaya desprendiendo de la red. Además, habrá que tomar en consideración qué se hace con los grupos o los contactos que tiene uno en los dispositivos electrónicos en los que tienes incluido a la persona de la que tu mejor amiga se acaba de divorciar!!! Algo que también existe muy a menudo, es que habiendo un rompimiento, cada una de las partes involucradas procede a buscar en Facebook al primer amor o a aquella persona que de alguna forma dejó huella, pero que por circunstancias de la vida no finalizó en formalización y así, basta un momento para averiguar si “el amor de los amores” –porque ahora ya se han dado cuenta que lo son- sigue casado, pasando una mala racha en su relación o si como como se espera también está libre y sin compromiso. Todo esto es un fenómeno sociológico muy importante, interesante y cambiante. Pero dejemos de lado la parte triste y amarga ya que toda esta información que consciente e inconscientemente subimos a la red va dejando huellas y aún más, vivencias que pueden generar que personas que se encuentran separadas o lejanas, tengan la fortuna de reencontrarse. Que de esto haya en abundancia y no de la parte amarga para que no tengamos que bloquear a los contactos o amigos que penden de las redes o dispositivos electrónicos.

Continúa leyendo HACEDORES DE ENCUENTROS Y DESENCUENTROS: LAS REDES SOCIALES. Para la generación a la que pertenezco, establecer relaciones a través de las redes, es difícil, sin embargo, la realidad social es cambiante y dinámica y nos hace adaptarnos cotidianamente. A diario, se inician, se rompen, se hacen reencuentros propiciados por las redes sociales y por ello cada vez es más frecuente escuchar: “Fulanito y menganita se conocieron a través de internet y ahora han iniciado un noviazgo”; pero el otro lado de la moneda es ¿cuántos matrimonios, noviazgos y relaciones se han roto por información que “cuelga” de la red? Más allá, si las relaciones se llegan a romper existe la posibilidad real y material de seguir enterándose de la vida presente y futura del que faltó a la fidelidad y así la herida puede sanar rápido o lento, dependiendo de lo que se vaya desprendiendo de la red. Además, habrá que tomar en consideración qué se hace con los grupos o los contactos que tiene uno en los dispositivos electrónicos en los que tienes incluido a la persona de la que tu mejor amiga se acaba de divorciar!!! Algo que también existe muy a menudo, es que habiendo un rompimiento, cada una de las partes involucradas procede a buscar en Facebook al primer amor o a aquella persona que de alguna forma dejó huella, pero que por circunstancias de la vida no finalizó en formalización y así, basta un momento para averiguar si “el amor de los amores” –porque ahora ya se han dado cuenta que lo son- sigue casado, pasando una mala racha en su relación o si como como se espera también está libre y sin compromiso. Todo esto es un fenómeno sociológico muy importante, interesante y cambiante. Pero dejemos de lado la parte triste y amarga ya que toda esta información que consciente e inconscientemente subimos a la red va dejando huellas y aún más, vivencias que pueden generar que personas que se encuentran separadas o lejanas, tengan la fortuna de reencontrarse. Que de esto haya en abundancia y no de la parte amarga para que no tengamos que bloquear a los contactos o amigos que penden de las redes o dispositivos electrónicos.

EL AROMA DE LOS HOTELES. Sin duda el sentido del olfato evoca recuerdos y sensaciones que casi se pueden palpar tangiblemente, por ello es que cuando arribamos a lugares en los que pasaremos un par de días, quizá tres, o si bien nos va una semana, al entrar a las habitaciones el primer escrutinio que hacemos de ellas es “¿a qué huele?”. El aroma es determinante como factor de permanencia en un pedazo de inmueble que haremos nuestro por una temporada determinada, de ahí le sigue la limpieza de la ropa de cama, del baño, de la alfombra –la cual vale resaltar se encuentra casi extinta por cuestión de higiene-. Esos aromas se encuentran estrechamente arraigados en la cajonera, en las almohadas, batas de baño, ammeniers, todo absolutamente todo, porque tarde o temprano se evocarán para ansiar regresar en búsqueda de esa paz imperturbable que implica cambiar de domicilio conyugal aunque sea por unos días. Ese aroma que transporta a un remanso de paz de desconexión de la rutina y los deberes cotidianos es explotado desde la llegada a la recepción del hotel en el que se hace uso de humidores que despiden un olor que genera una sensación de bienestar y paz que al final del viaje se convierte en un tormento por la inevitable conclusión de ese remanso y que provoca, paradójicamente el ánimo de revisar durante la espera del transporte que nos llevará de vuelta al aeropuerto el examen de la agenda para explorar cuando habrá “un puente” para regresar de nuevo.

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LA PEPSI.- Uno de los recuerdos más remotos de mi niñez son las largas jornadas que pasaba al lado de mi bisabuelita Pepita, ella con gran cariño y devoción cuidada de mí por ser la primera bisnieta e hija de su nieta favorita mi mamá Beatriz. Pepita tenía un radio rojo de transistores por el que nos recetábamos las radionovelas toda la tarde comiendo fruta que ésta encargaba con enorme celo cada fin de semana en una de los puestos del Mercado Cartagena, en uno de esos que venden fruta cuidadosamente envuelta en papel china. Pepita pelaba lo mismo duraznos que manzanas con gran técnica y paciencia de una santa para que su bisnieta degustara sus manjares al escuchar la narración de la radionovela. Sin embargo Pepita a diario me infligía una tortura matutina, ya que me tenía que tomar un huevo tibio, esto generaba en mí una reacción retardada que surtía efecto como al mediodía al transformarme en una chiquilla endemoniada que sacaba lo peor de mí al aprovechar que Pepita usaba muletas derivado de una caída que le provocó fractura de cadera. A esta acción del huevo tibio, sumado al uso de muletas le atribuyo que cuando Pepita empezaba a cabecear “le tomaba la medida” del primero, segundo, tercer cabeceo entraba corriendo haciendo un ruido del demonio para que con toda intención Pepita despertara y viera como le asaltaba los tragos de su Pepsi que mantenía en un mesita de noche. Si soy sincera no recuerdo que palabras me decía, pero lo que sí recuerdo con mucha claridad y vergüenza de mi insensatez e inmadurez propia de la edad es que la pobrecilla trataba de alcanzar una de sus muletas para cerrarme el paso, algunas veces lo conseguía pero mi habilidad de mocosa las superaba en rapidez, ingratitud e inconsciencia. Ahora me pregunto ¿qué placer tan oscuro me provocaba asaltar cada tarde la Pepsi de Pepita?

Continúa leyendo LA PEPSI.- Uno de los recuerdos más remotos de mi niñez son las largas jornadas que pasaba al lado de mi bisabuelita Pepita, ella con gran cariño y devoción cuidada de mí por ser la primera bisnieta e hija de su nieta favorita mi mamá Beatriz. Pepita tenía un radio rojo de transistores por el que nos recetábamos las radionovelas toda la tarde comiendo fruta que ésta encargaba con enorme celo cada fin de semana en una de los puestos del Mercado Cartagena, en uno de esos que venden fruta cuidadosamente envuelta en papel china. Pepita pelaba lo mismo duraznos que manzanas con gran técnica y paciencia de una santa para que su bisnieta degustara sus manjares al escuchar la narración de la radionovela. Sin embargo Pepita a diario me infligía una tortura matutina, ya que me tenía que tomar un huevo tibio, esto generaba en mí una reacción retardada que surtía efecto como al mediodía al transformarme en una chiquilla endemoniada que sacaba lo peor de mí al aprovechar que Pepita usaba muletas derivado de una caída que le provocó fractura de cadera. A esta acción del huevo tibio, sumado al uso de muletas le atribuyo que cuando Pepita empezaba a cabecear “le tomaba la medida” del primero, segundo, tercer cabeceo entraba corriendo haciendo un ruido del demonio para que con toda intención Pepita despertara y viera como le asaltaba los tragos de su Pepsi que mantenía en un mesita de noche. Si soy sincera no recuerdo que palabras me decía, pero lo que sí recuerdo con mucha claridad y vergüenza de mi insensatez e inmadurez propia de la edad es que la pobrecilla trataba de alcanzar una de sus muletas para cerrarme el paso, algunas veces lo conseguía pero mi habilidad de mocosa las superaba en rapidez, ingratitud e inconsciencia. Ahora me pregunto ¿qué placer tan oscuro me provocaba asaltar cada tarde la Pepsi de Pepita?

CAFÉ CON LECHE Y PAN.- Uno de los deleites más grandes que tengo me viene de familia tanto de la línea paterna como materna, especialmente de ésta última, tanto Celedonio, mi mamá Beatriz y mi tío Javier, nos han heredado a mi hermana Valeria y a mí el placer de disfrutar ya sea de mañana, tarde o noche la ingesta de leche. Muchas personas nos dicen “¿por qué toman tanta leche? “¿saben que el humano es el único mamífero que aún después de la lactancia sigue tomando leche y una que no proviene de su mamá?”. Razones como estás y muchas más no valen cuando se trata de disfrutar un pan dulce con un líquido blanco con proteína que genera tanto reposo y que aún cuando no se debe ingerir en edad adulta sigue siendo un gran remedio para el buen dormir porque a ver ¿quién no se ha tomado una lechita para conciliar el sueño?…

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